Nacimiento de una Nueva Nación

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Los Libertario por una Nueva Nación

sábado, 1 de septiembre de 2012

Huele a Gas en el País de los Uh Ah


 Cuenta la leyenda urbana, que huele a un fortísimo olor a gas, esto a comprometido a la ONG “Yo lo huelo todito” y uno de sus miembros Tia Betulia, con su técnica de husmear “por aquí hiede, por aquí no hiede”; declaró que un desproporcionado consumo de granos, coliflor + chicharrón con pelo + mondongo piche  estimula el reflujo y eructo intestinal. Estos alimentos producen un “Ácido”, sí un “Ha sido tu” el que se lo echó ó fue él. La cosa se pone pelúa ya que se necesita que se bajen los pantalones para examinar si tienen los pelos quemados por el gas –recomendación dada por las AseguradoraPor mi madre fue el”-. Esto ha traído confusión de quien  es culpable del fétido incendio desatado, pues sí, ya es sabido que hasta los pelos se los quemó todo por el escape y olor a gas.
  No obstante los miembros de la secta Uh Ah y hasta el mismísimo Águila Calva Come Mosca niegan tal olor a gas. Lo cierto que un afectado de la hediondez dice que es imposible ya que ellos –los Uh Ah – los han visto comer una especie de comida cubana aderezada con escasez de mantenimiento la que produce el escape y mal olor a gas. Además un chaman horrorizado por lo sucedido, atendió y ordenó una rápida intervención quirúrgica no para el tratamiento de su reflujo intestinal de los miembro de la secta los Uh Ah que aseguran que no hay olor a gas, sino en la naríz. Se diagnosticó que la naríz no le funciona para detectar la corrupción o descomposición social circundante. Es más se han visto echar una espumita de amnesia marca maletines Antonini Wilson que quita olor pero no el escape de ahí que ya muchos dicen no recordar, saber, que haya habido ó exista tal olor.

Nota: Se han presentado en la oficina de la redacción personas que recogieron ese fétido olor, en recipiente para dar fe de la cosa. Lo que si pone en duda es que todo tiene olor diferente: Medias podrías, interiores manchado de amarillo por miembro Uh Ah, franela sudada por gorda que hace pinchos, lycra de otra gorda que hace aerobic, bermuda con cicutillo por gordo después de caminar… . Se presume que se aprovechan de la ocasión buscando  en cambiarlo por un maletín Antonini Wilson. No tuvimos guáramo para oler, ya que se usó moscas que detectan lo podrío.

jueves, 30 de agosto de 2012

Guerra Fortuita Uh Ah


  Ante la oleada y andanadas de acontecimientos fortuitos en el país de la fantasía Uh Ah. Tía Betulia ex-combatiente en peleas familiares, callejeras y barrios; condecorada con el “corazón fuñio” por su emblemática agarraíta, pues sí, se agarró de la cerca de ciclón. Lo hizo para no caerse, eso fue dice ella –medio y le di, medio y le di, medió… medió y medió…- no supo más nada por quedar inconsciente.
  Lo cierto es que Tía Betulia admite, que lo de fortuito es un enemigo descubierto; lo que hace predecible sus acciones, fíjese dice ella –Tanques incendiados, petróleo derramado, agua contaminada, derrumbes y deslaves, puentes caídos, masacres y rencilla entre sí- lo hace un escenario de guerra en contra fuego. Lo curioso es que no hay culpable ya que es un caso fortuito o  de la nada no existe a simple vista; es como un virus. Dice la leyenda urbana que se necesita un tercer ojo, y están en lo cierto ya que los habitantes tienen el tercer ojo aguarapao de bolo intestinal por la angustia de que algo va a pasar.  La cosa de fortuito es codificable y se sabe de dónde viene: For = por, Tuito = Tuitter, esto es igual resolver por Tuitter la adversidad. Me explico,  dice Tía Betulia, comienza la lluvia + no hubo mantenimiento + crecida de ríos eso lleva a inundaciones y de ahí las tragedias humanas si no hay asistencia a tiempo. Que hace un régimen de neoliberalista salvaje (cada quien vea que va hacer), los burócratas por Tuitter sentadito en un sillón con tercio pelo rojo y afines empuñan el teléfono y mandan mensajito por Tuitter “estamos abocado al problema” esto es igual a caerse a boca o bla bla bla. Este ingenio de hacer la guerra a lo “Uh Ah” es totalmente digital. Y de esta forma en el país de los Uh Ah queda por sentado que se intervino la raíz del problema.


sábado, 25 de agosto de 2012

Voto en el país Uh Ah


  Los estudios electorales llevado por la ONG ”Yo si voto” encuestó a todos los habitantes de la tierra de la fantasía de los Uh Ah, es más incluyó ultratumbamente a los muertos y desaparecidos por jugar al escondido; estos, con cara de indiferencia lograban responder con un silencio, claro está, la pregunta era –Ud. está de acuerdo con un cambio- responda si con un silencio sepulcral y –no, ya va y déjame pensarlo- con un Uh Ah.
  Lo cierto es que cada quien tiene su motivo, pasiones y lo que no es. Como diría Tía Betulia –Yo voto tierrita y no juego más-, para inmortalizar que ella participó en la cosa del voto.
-  Un Gordo vota: Para ver si le brindan un guarapito de yerbalife.
-  Una Gorda vota: Para botar la grasa acumulada y retenida, poniéndose la lycra y lo hace caminando.
-  Botado de PDVSA vota: Para ver si le dan un cursito de manualidades de tortas o tejer para resolverse si hay otro paro y no vender su ropa y enseres.
-  Abuela vota: Para ver si le llevan la pensión a su casa, para no hacer la cola ignominiosa en el banco. ¡si Luis!
-  El Flaco vota: Cree que ser un enchapado en cuero, será tomado en cuenta y no como carne de cañón ya que no tiene carne.
-  El Parchita vota: Para ver si aprueban la cosa esa,  que le permita andar agarraito de la mano de un “El con El“, “Ella con Ella y “Un Yo con Yo“perdón estos son los que andan solo.
-   Otra Abuela vota: Para ver si ve a la sobrina que trabaja en la farmacia, para que le consiga la cosa de la pastilla tal.
-  El Abuelo vota: Para echar el cuento, que en su tiempo esto no era así.
-  Otra Gorda vota: Para ponerse la lycra que la estrangula y dejar ver el mapamundi.
-   La flaca vota: Para dar el saludo odioso a sus amigas “estáis gordísima, que te pasó te pareces a liberen a Wily”.
-   El Ladrón vota: Para buscar la oportunidad y quitarle el teléfono al descuidado.
-   La Buenaza vota: Para exhibirse que a ella, si le quedan bien los pantalones y no bolsuito como…
-   La Pechugona vota: Para que vean que ella se hizo los implantes de foami.
-  El Enano vota: A regaña-diente va  con tapa nariz, ya que en toda cola el queda a la estatura del trasero que está delante.
-  El Musculoso vota: Con cara de bravo, porque si habla bota la segunda por la costumbre de estar agarrando tubo ajeno de las pesas.
 
 



Cadenas Socialistas del Siglo XXI

  De acuerdo a los estudios de la Universidad First Black sobre como las cadenas están ligadas a la esclavitud. Se las vieron negra como se subyugan pueblos para darle rienda suelta a sus pretensiones de perpetuarse en el dominio. Investigaron los pergaminos de Tía Betulia, y dieron con el “Jabón Perdido” perdón,  “eslabón perdido”, y en vez de exclamar “Eureka”  dijeron “Uh Ah”. La cosa es que revelaron que desde la conquista y colonia en el país de los Uh Ah; se usó las cadenas  para someter al pueblo e intimidarlos que si siguen con la cosita de libertad le harán una  persecución hasta ponerle los grilletes de las cadenas. Hubo un atrevido que compuso una cancioncita que solo quedó en frase “abajo las cadenas”. Aún no se sabe si abajo quiere decir metérselas allá abajo por el… nooo eso es horrible!.
  Cuenta la leyenda urbana que el Águila Calva Come Mosca, usa el Jabón Perdido de Cadenas para lavar cerebro del pueblo manso. Ese Jabón con alcanforina expide recuerdos en sepia: cuando estaba en el cuartel, con su hermano en el colegio, por allá por los llanos, un chiste aquí, maldiciones por allá. Y la clásica expresión “se me ocurrió” decretar tal cosa. Esta retórica se ha hecho importante en los miembros esclavos de la secta los Uh Ah, que no se hallan a sí mismo, de ahí que les gusta que los bañen con el Jabón Perdido de las cadenas.


lunes, 20 de agosto de 2012

Palo ‘e Gallinero Socialista del Siglo XXI

  Cuenta la leyenda urbana en la tierra de los Uh Ah, que la cría imaginaria de Gallineros Verticales en la revolución tiene a más de uno de carrerita. La invención de Gallineros Verticales, lo de verticales diría un maracucho ¡Verticale! Y ahora qué hacemos con el escremento de las gallinas. Lo cierto es que el excremento socialista del siglo XXI, ha servido de abono, si, se está abonando un fétido olor ideológico que tiene hundido en un estercolero la economía del país Uh Ah. Ahora púpulan por todas partes como ”Palo e’Gallinero”. El efecto laxante de las cadenas lava cerebro del Águila Calva Come Mosca está castrando a la cubana el futuro de los Uh Ah.




domingo, 19 de agosto de 2012

Insultos Socialistas del Siglo XXI

  En el país de los Uh Ah, la alcanforina es el ingrediente base de las cadenas lava cerebro del Águila Calva Come Mosca el cual usa para sazonarlas con insultos, maldiciones e improperios para referirse a los que se oponen. El tiene el compromiso de alimentar, nutrir con insulto que forma parte de la dieta rancia del socialismo del siglo XXI; que se sirve en cadena, no produce lombrices ni barrigones solo que sus mentes se mantengan vacías para ser llenados de Uh Ah. 
  Cuando se recurre a tales conjuros urbanos, y se hacen a la ligera, sin previo estudio y conocimiento de la condición a la persona referida, no surten efecto. Tía Betulia chaman experta en discusiones callejeras en fiestecitas de barrios; aclara que cuando se apela al pelón de los insultos y conjuros es cuando ya no se tiene argumento. La madre sobrelleva el mayor peso, así es, es la madre de los insultos. Además aclaro, el hecho de que mi persona haya sido mandado al zipote innumerables veces de periódicos no prueba nada para que digan que soy un “hijo de ...” mis credenciales demuestran que nací en tía Juana Edo. Zulia y mi madre es Rosa María y ama de casa.  
  Cuando se refieran “tu madre es…”, se recomienda buscar referencia de esa persona, cotejarla y actualizarla, ya que antes pudo ser, pero ya no es. No mezclar la posición de madre con la de la suegra; esta última, la cosa no tiene garantía y es nociva para la sociedad, bueno me dicen los que me cuentan.