Nacimiento de una Nueva Nación

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Los Libertario por una Nueva Nación

lunes, 1 de febrero de 2021

Cómo comerse el Pernil UhAh

  Los Estuporianos de la Nación UhAh, aseguran ser entidades afortunadas en recibir “Pernil Verde UhAh”.

  Lo extraño del caso, es que ese “Pernil Verde” proviene de un Cerdo Mitológico UhAh; creado y apacentados en Gallineros verticales implantado como legado por el Pajarito Verrugoso Insepulto UHAh. Este Cerdo es Verde, posee muchas pares de piernas. El Color “Verde”, le viene por el precio en divisa que fue negociado por el Régimen de incapaces Genocidas Narco Terrorista UhAh.

  De manera que su maceración para su consumo es aplicar el viejo truco de condimentación con: Bono Carnet, dentro de una Caja de Claptomanía UhAh. Luego, lo más importante, cierre los ojos como un “Estuporiano UhAh” y dese con furia a masticar. Recuerde ojos que no ven, corazón que no siente.



 



Enigma del Bikini UhAh

  La Sociedad Secreta de Imaginación Oculta, postuló y evidenció sus investigaciones de cómo lo oculto se hace manifiesto en la imaginación. Fue cotejado por el reciente espectáculo de un circo al presentar al “Enano más grande Mundo”. Esto permitió darle validez al postulado: “el BIKINI no nos muestra todo, pero da una idea bastante cercana al asunto”.

  En la Nación UhAh al Norte de América del Sur, los Sobrevivientes de la Peste China y Peste Socialista UhAh; ven las actuaciones de las 2 (dos) Rameras.

-.La Primera Ramera “Oposición”, ostentan poder con respaldo de la comunidad internacional. Recibiendo dinero para uso personal y afines a sus familiares.

-.La Segunda Ramera “Régimen de Horror y Terror, Genocida Narco Terrorista UhAh”, ostentan poder dentro de la Nación UhAh con respaldo de las armas. Utiliza las riquezas de la Nación para mantener a su disposición hechiceros, brujos y afines a las fuerzas oscuras para mantener al pueblo bajo el estupor del silencio con promesas ridículas de: Bonos – Carnet y Caja de la Miseria Socialista UhAh.



 


Ya sé, que es un Pabellón

  La razón inesperada por la que fui a parar a un pabellón, fue por motivo de intercambio. Recibí una llamada del un Médico:

-¿Aló? ¿Es el dibujante e ilustrador Jorge Nitales?.. le habla el doctor Pusio… oiga ¿a usted le duele algo ahorita?

-Bueno la verdad es que no… ¿por qué?

-Porque mi hija necesita unas clases extras de dibujo, y como no tengo para pagarle iba a proponerle un intercambio: usted le enseña dibujo, y yo le curo sus dolencias.

Caray, me parece tremenda proposición… lo malo es que lo único que me duele es estos días es el alma, se me encoge cada vez que veo los precios en el mercado! Por la hiperinflación inducida por los incapaces genocidas narco Terroristas UhAh.

 Lo cierto que fui a parar a una Clínica de esas en donde abunda el algodón, la gasa y las jeringas, pero te las cobran como si fueran las últimas. Es una de esas clínicas donde se entra por “admisión” y se sale por “emisión”… por emisión de un cheque gordo para pagar la abultada cuenta.

  La noche antes de la operación llegó una enfermera para la “preparación” que no es otra cosa que agujas por todas partes y servicio de “lavado” pero sin “engrase”. A la mañana siguiente me llevaron a la antesala de susodicho “Pabellón”, un cuartico donde cada enfermera que pasaba se acercaba y me miraba con “cara de pésame”.

  Luego, ya en el quirófano, comprendí por qué llaman a esos recintos igual que a nuestro criollo plato “El Pabellón”. Primero, debo aclarar que es un pabellón “sin barandas” porque a uno lo acuestan en una camilla angostica, sin barandas, que más bien parece una tabla de surf, ese es un “PABELLÓN” en el cual “la carne” la pone el convaleciente paciente, en donde hay médicos como “arroz”… ¿y las caraotas? –se preguntará usted-, pues ¡se la sacan a uno!

  Cuando llegó el Doctor, quen más bien parecía un “agitador” detenido, porque venía encapuchado y con las manos arriba, le dije ansioso repetidas veces:

-       ¡Doctor, recuerde que se trata de una circuncisión, no una castración; no se vaya a equivocar!. Luego en ese momento conocí a la señora anestesia.

-       Al despertar traté de aliviar mi pesadilla; pero me fue imposible, tenía las manos amarradas con ansias de tocar mis cositas y asegurarme.

-       Ahí, no se pierde nada; hicieron de mi prepucio desprendido, ligas elasticas para sujetar cosas.