Me dicen los que me cuentan, que esto de la “Vacuna” se está poniendo muy comprometedor “Color de Rosa”; sobre todo a los lugareños del caserío “Turiaca” asentado en las riberas de un Lago rodeado de tierra al norte de América de Sur.
En
dicha localidad todos están informados que esa cosa “Vacuna” es un modificador
genético, teniendo como propósito inicial que el individuo: -se muera de otra cosa, y no de lo que está
pensando-.
La
señora estadística, indica un incremento de muertos por la “Vacuna” y todo apunta en el mismo síntoma del “descuido”. La persona sale al puesto asistencial de
vacunación, y en su preguntadera “¿dónde queda…?, es ahí donde viene el
“descuido”.
- - Unos
caen en un hueco y olvidados.
- - Otro
son atropellados por vehículos, por caminar y mirar lejos al mismo tiempo.
--- Otro
se encuentran perdido de tanto caminar desorientados, que no ha habido manera
de regresar.
Lo intrigante del
caso, ha sido los que logran dar con el sitio, se encuentran con un odioso
letrerito en el ventiúnico laboratorio de la localidad. Por lo comprometedor y
arriesgado del caso se sabe, como siempre fue una “Suegra”.
Los abrumados por la “Pestilencia China” acuden a la prueba e inoculación que le modifica
sus genes; y cuando leen el letrero prosaico, es ahí que la puerca tuerce el
rabo. “Las pruebas del COVID-19 y la
vacuna son por atrás”.
Macho que se respeta, hace
caso omiso protegiéndose su trasero con las manos atrás, huye diciendo:
- Mejor me regreso a mi casa, que sea lo que Dios quiera.